martes 16 de agosto de 2011

¿Actitud adolescente? Ineptitud adulta

La actitud adolescente clásica con respecto a la relación con sus padres - salvo honrosas excepciones - es dificultosa, ruidosa o simplemente, inexistente. 

En su mayoría, se piensa que los padres no son capaces de comprender la situación real por la que padece el adolescente. "Es como hablar con la pared", sabrá el sabio la razón por la que algunos padres actúan con total desinterés o desidia frente a los problemas de sus hijos.

El consejo común, es poner atención a la subjetividad manifiesta de sus hijos, mediante la observación de sus acciones y lo que se identifica en su conducta verbal, obviamente reconocer qué repertorio verbal utilizan. Aunque no existe persona que después de nacida en un entorno significativo tal, no se "haga" a su imagen y semejanza. A pesar que se conoce la existencia de un pequeño espacio creado por el organismo nuevo, no se tiene idea de cuánto es. 

La contribución a la subjetividad adquirida - es decir las propias del organismo nuevo - son las cosas que más odiamos de nuestros apoderados, es decir aquellas que no deseamos continuar. 

Aunque con aquello del amor negativo, no se puede reconocer hasta qué punto el organismo es un ser independiente y volitivo con respecto a su capacidad reflexiva para mantener una continua deliberación sobre todo ello, pero para eso existen los psicoanalistas.

Al final existe una confusión sobre si somos o no realmente independientes o sólo producto de nuestro pasado. Al final nos queda la pregunta ¿Soy como soy, porque lo decidí? O ¡Maldita sea! ¡Me malograron!

La tremenda brecha generacional trae consigo estos problemas de incomunicación entre padres(madres) e hijos (as). Ojalá que dejen esos seudo analistas de presentar el problema como exclusividad de padres - varones - con los hijos o hijas. Son también las madres, sobretodo ahora que trabajan a tiempo completo. 

Lamentablemente, la sociedad lejos de enriquecer la concepción de la familia,  la empobrece de manera alarmante, ahora "familia" se trata de una lucha de egos entre parejas y niños con emociones lastimadas.

Entonces, si la actitud adolescente era ruidosa o dificultosa, ahora es simplemente caótica, y esos jóvenes ¿Qué futuro les espera? Como lo dije, ahora sí pesa cuánto es capaz el organismo de cambiar la subjetividad adquirida de su entorno significativo.

Se explica porqué la crueldad va en aumento, porque vivimos en una sociedad cada vez más individualista, y porque las parejas que se forman son de menor calidad. Son producto de un amor pasional, a veces ridículo. 

La dilección se desconoce, inclusive, hasta la edad "madura", ahora dicha edad es tan sólo un mito.

La pregunta es ¿Hasta cuándo?

lunes 15 de agosto de 2011

Un premio a la insensibilidad

"Imagínate sin ropa bajo el inclemente invierno, sin comer una semana, sin beber una gota de agua, sin vivienda, sin recibir asistencia de nadie y sin esperanzas para que cambie tu situación". Si lo puedes proyectar en tu mente, entonces eres potencialmente un motivo para que alguien gane un premio Pulitzer.

No interesa si Kevin Carter - ganador del premio Pulitzer en 1994 - al tomar la foto de aquél niño desnutrido de Nyong, que aparentemente iba a ser devorado por un buitre, no tuvo necesidad de asistirlo, porque realmente "no se encontraba en peligro"  porque resultó que el niño, según las investigaciones, estaba en un refugio de la ONU, y era atendido por médicos franceses.

Parece que para algunos  idiotas, el hecho de que un pobre niño esté desnutrido, no significa estar en peligro, salvo tenga un buitre hambriento a las espaldas, de lo contrario "no hay de qué preocuparse, sólo está desnutrido".

La insensibilidad proliferada por el mundo es sorprendente, con esto no critico a los fotógrafos que se encargan de hacer su trabajo de divulgación periodística, tal como lo hacen los cronistas, columnistas, editorialistas, etc. lo que critico es la premiación de dicha representación. Retratar a un niño moribundo no es lo mismo que retratar una flor.

Todos los profesionales que pertenecen a las carreras sociales - científicos o no - tienen la obligación de sostener un compromiso social con la moral y la ética, ahí está el premio, no en un objeto que lleva el nombre de una persona. Eso es frivolidad.

Para premiar algo significa que existe una valoración estética, y ¿Quién fue el insensible que valoró dicha fotografía con ojos estéticos?

En lugar de gastar dinero en crear ese tipo de premiaciones, si les preocupa tanto dicha realidad, deberían donar esa suma para solucionar dicha problemática, y si existen "periodistas independientes y valientes" que no les tiembla el pulso para sacar fotografías de dicha realidad, entonces que usen el mismo pulso para no recibir esos premios.

Otra aclaración sobre la noticia de Kevin Carter, según el cable se suicidó no por el sentimiento de culpa, sino porque sufría de depresión.

Toda esta problemática se me viene a la mente, porque este fin de semana veo un reportaje sobre el friaje en Puno. 

La imagen que veo, es la de un periodista mostrando hasta el mínimo detalle la situación de un niño, que se manifiesta su falta de abrigo y alimentación. Mientras él se queda narrando su sensación de frío durante toda la noche, como para poetizar su reporte. La verdad que no terminé de ver el reportaje, porque me pareció indigno.

Yo pensaba mientras lo veía, " al parecer alguien sueña con ganar un Pulitzer". 

Todos sabemos que una gran parte de la población del Perú se encuentra en total estado de abandono por parte del gobierno, pero eso sucede desde hace mucho tiempo - no es reciente dicha problemática como para hacer tantos reportajes al respecto -. ¿Por qué no hace un reportaje sobre la frivolidad de las personas sobretodo al momento de emitir su voto en las elecciones o en qué se gasta su sueldo de reportero? Y lo contrasta con el día a día de aquél niño que vive en Puno.


La población abandonada no se abriga con reportajes, sino con frazadas. Pero no mediante donación, ¿A quién le gustaría vivir bajo donaciones? Por Dios, ésa no es vida. Otra cosa es que no les quede de otra, lo que necesitan es dinero y oportunidades de crecimiento, para todos los adultos y niños, sobretodo. 

Aquello, sólo lo puede dar el gobierno y las empresas - como por ejemplo, el canal de televisión que mandó a ese reportero -. 

Ya que se veía al reportero tan preocupado por la situación que mostraba ante la cámara. Entonces, ¿Por qué no le regalo un par de sus sueldos al niño al cuál mostró para que coma por lo menos una semana? 

Eso se llama hipocresía o falsa empatía, porque para dicha persona ir a Puno y sentir el frío por uno o dos días, luego regresar a Lima y dormir en su camita bien abrigadito, debe ser una aventura que lo hace "mejor periodista". Pero para ese niño el reportaje significa darle una esperanza, porque luego de ser filmado como cualquier cosa, va a llegar la ayuda y su vida cambiará para siempre.

Pero eso no pasa, se observan reportajes sobre el friaje todos los inviernos durante varios años, todos sabemos que no se hacen para solucionar, sino porque "es noticia". 

Eso es insensibilidad, morbo, antipatía. ¿Qué pasa con el periodismo en el Perú?  

En lugar de preguntarle tanto a Ollanta Humala si va a liberar a su hermano, deberían de preguntarle ¿Qué va a hacer para terminar con el hambre, la miseria y el analfabetismo en nuestro país? ¿Cómo va a incluir a esas personas que sufren todos los días? Mientras que otras - como el reportero - tienen trabajo, se creen aventureros y son lo máximo, porque cobran un sueldo mensual y hablan con la gente chévere que sale en la tele.

La insensibilidad es la peor de las desgracias, porque da razón y más motivos para más desgracias.

jueves 11 de agosto de 2011

Lo que mires no es, lo que piensas es.

Guiarse de las apariencias no conduce a nada, sin embargo ¿Hasta qué punto es apariencia y hasta dónde es verdad? "Me parece ver en su rostro ira, sin embargo veo con claridad una prominente sonrisa, como muestra de su amabilidad". 

"Ya no es lo que es, sino lo que parece". A veces uno se queda con la impresión de ver en el rostro de la otra persona algo que no va acorde con el significado y tono de sus palabras, uno se queda en duda. Que por supuesto, es esclarecida tiempo después, mediante su accionar. 

Durante una conversación - donde se abordan numerosos temas de carácter personal - se aprecia que el rostro de la persona implicada cambia constantemente, causa de ello, la gesticulación de la persona, que enfatiza e ilustra las palabras que profiere, cambia de manera convencional.

Sin embargo, cuando se tocan los temas más importantes, aquellos que implican emociones extremas, la persona cambia su rostro por expresiones marcadas y notorias, al igual que su tono de voz - lo que varía esta vez son los tiempos  de dichas expresiones-.

Hasta el momento se han identificado 6 emociones universales que son la alegría, tristeza, miedo, ira, disgusto, sorpresa - todos ellos con movimientos específicos de los músculos faciales -. El desprecio también es  un gesto similar en diversas culturas.

Otro descubrimiento fue la identificación de las micro expresiones faciales, que son expresiones mostradas en 1/4 de segundo, se pueden apreciar - sobretodo - al final de una frase dentro de un contexto emotivo o luego de una sonrisa. 

Dicha sonrisa que aparece en todos los contextos, se le llama la sonrisa social; sirve para mostrar "la mejor cara de la persona". 

Desde niños nos enseñan a tapar o disimular nuestras verdaderas emociones. Cuando al niño se le dice no llores, no te rías, no bosteces o simplemente cambia de cara. Todo ello es un entrenamiento para que la persona oculte su verdadero sentir.

Obviamente, para manejar este tipo de técnicas se requiere un entrenamiento, sin embargo, todos tenemos la capacidad de darnos cuenta de las expresiones de las personas, lo cual lo relacionamos con la mentira. Es decir, darnos cuenta cuándo la persona nos miente. 

Siempre que no encontramos coherente el rostro, la palabra y su tono, sentimos que algo raro está pasando. En ese momento, lo que hacemos es utilizar nuestro instinto desarrollado desde el nacimiento de las expresiones faciales, instinto que aprendimos al hacer el amor cara a cara.

Entonces, si sientes que la otra persona está mostrando una emoción contraria a la muestra, es muy probable que estés en lo cierto, aunque los estudiosos del tema aseguren que son muy pocas las personas que tienen dicho don de manera natural.

Son las palabras y los prejuicios los peores enemigos de la verdad, a veces no se quiere ver lo que se ve, sólo escuchar lo que se quiere escuchar.

miércoles 10 de agosto de 2011

"Que el amor y el sexo los destruya para siempre"

“Que nuestro amor dure por siempre”. Frase basada en el idealismo que estructuramos desde que somos conscientes de cómo llevar las relaciones de pareja, con un sentido de pertenencia y exclusividad.

Con esto, me refiero a los actos que cumplen las personas basadas en el acuerdo sexual ya evolucionado, que hoy lo reconocemos como el manual de normas y razones que toda persona debe seguir, si es que no desea ser señalado o castigado por la sociedad.

Sin embargo, como sólo dice el “cómo empezar” una relación, pero no el “cómo terminar”, diríamos que dicho manual está incompleto.

A causa de ello, existen numerosos tipos de conflictos amorosos que dimanan complejas historias que tienen como principales componentes las lágrimas, los días fríos y húmedos, la confusión, antipatía y malas interpretaciones, que lo único que hacen es nublar el entender de los agentes participantes, y dificulta el reconocer el porqué del todo.

En ese caso, como ya son prisioneros del fractal interpretativo, lo único que queda es buscar culpables, de manera que la relación se encamina hacia horizontes desconocidos que pueden terminar ante un seudo justiciero o peor aún, en la trastornada realidad obsesiva.

De ser así la situación, no sorprende que en el imaginario colectivo de los jóvenes, que por supuesto ya están dotados de potencia sexual, pero que aún no cuentan con el suficiente conocimiento para manejar correctamente una relación amorosa, prime el conflicto, el drama, la acción amparada por la transgresión de la norma que los hace – según el prejuicio – individuales y originales, aunque sólo se ven como párvulos.

Pero aún falta mencionar el principal componente del problema. Hablé de un manual de reglas sociales. Bueno, ¿Qué sucede si tomamos en cuenta la subjetividad de cada sujeto? En otras palabras, si cada quien tiene su propia interpretación del manual – me olvidaba del dato que se trasmite de boca, y no por escrito – entonces se fomenta la libre interpretación de las reglas que por ende, brinda libertad para sus transgresiones.

Entonces, ¿Quién dice qué y quién se equivoco en la relación? "¿Un psicólogo? No, porque cobra y aparte prejuicia porque se basa en datos transmitidos oralmente, o peor aún, me va a hacer test arcaicos que sólo se basan en interpretaciones lejanas del problema. ¿El papá, la mamá? No porque su posición es parcial ¿Un amigo? Peor”.

Entonces no se recurre a nadie, al final el problema se agranda a tal punto de llegar al maltrato psicológico o la violencia física.

Y una vez que se ingresa en ese contexto, los primeros en intervenir son los abogados, luego los fiscales, después los jueces – que por supuesto todos comparten la misma racionalidad, que no es comunicativa, sino jurídica, empeorando todo de manera definitiva e irreconciliable – para entonces, ya no hay retorno.

Hay una palabra para simplificar esto: CAOS.

La única fórmula que conviene para solucionar esto, es trabajar nuevamente las bases morales de la sociedad, pero no desde la iglesia sino desde las instituciones educativas. No puedo decir desde la familia, porque hoy, la familia está enferma. Sólo queda el colegio y las universidades.

El contrato sexual existe, y no es positivo que se obvie dentro del sistema educativo.