jueves 11 de agosto de 2011

Lo que mires no es, lo que piensas es.

Guiarse de las apariencias no conduce a nada, sin embargo ¿Hasta qué punto es apariencia y hasta dónde es verdad? "Me parece ver en su rostro ira, sin embargo veo con claridad una prominente sonrisa, como muestra de su amabilidad". 

"Ya no es lo que es, sino lo que parece". A veces uno se queda con la impresión de ver en el rostro de la otra persona algo que no va acorde con el significado y tono de sus palabras, uno se queda en duda. Que por supuesto, es esclarecida tiempo después, mediante su accionar. 

Durante una conversación - donde se abordan numerosos temas de carácter personal - se aprecia que el rostro de la persona implicada cambia constantemente, causa de ello, la gesticulación de la persona, que enfatiza e ilustra las palabras que profiere, cambia de manera convencional.

Sin embargo, cuando se tocan los temas más importantes, aquellos que implican emociones extremas, la persona cambia su rostro por expresiones marcadas y notorias, al igual que su tono de voz - lo que varía esta vez son los tiempos  de dichas expresiones-.

Hasta el momento se han identificado 6 emociones universales que son la alegría, tristeza, miedo, ira, disgusto, sorpresa - todos ellos con movimientos específicos de los músculos faciales -. El desprecio también es  un gesto similar en diversas culturas.

Otro descubrimiento fue la identificación de las micro expresiones faciales, que son expresiones mostradas en 1/4 de segundo, se pueden apreciar - sobretodo - al final de una frase dentro de un contexto emotivo o luego de una sonrisa. 

Dicha sonrisa que aparece en todos los contextos, se le llama la sonrisa social; sirve para mostrar "la mejor cara de la persona". 

Desde niños nos enseñan a tapar o disimular nuestras verdaderas emociones. Cuando al niño se le dice no llores, no te rías, no bosteces o simplemente cambia de cara. Todo ello es un entrenamiento para que la persona oculte su verdadero sentir.

Obviamente, para manejar este tipo de técnicas se requiere un entrenamiento, sin embargo, todos tenemos la capacidad de darnos cuenta de las expresiones de las personas, lo cual lo relacionamos con la mentira. Es decir, darnos cuenta cuándo la persona nos miente. 

Siempre que no encontramos coherente el rostro, la palabra y su tono, sentimos que algo raro está pasando. En ese momento, lo que hacemos es utilizar nuestro instinto desarrollado desde el nacimiento de las expresiones faciales, instinto que aprendimos al hacer el amor cara a cara.

Entonces, si sientes que la otra persona está mostrando una emoción contraria a la muestra, es muy probable que estés en lo cierto, aunque los estudiosos del tema aseguren que son muy pocas las personas que tienen dicho don de manera natural.

Son las palabras y los prejuicios los peores enemigos de la verdad, a veces no se quiere ver lo que se ve, sólo escuchar lo que se quiere escuchar.

2 comentarios:

Kwinero dijo...

Normalmente en una conversación informal o espontánea no siempre se está observando la cara del interlocutor, de modo que es muy difícil darse cuenta del estado anímico en que se encuentra ésta persona, a menos que se tenga mucha práctica de análisis.
Sin embargo también existen rostros inmutables, ¿cómo darse cuenta de su estado anímico?, ¿cómo ver lo que normalmente no se ve?.

Oscar Ocaña - Comunicólogo dijo...

Tienes razón sobre lo que dices acerca de lo difícil que es - por parte del interlocutor - de no observar la cara del otro sujeto agente mientras habla o escucha.

Sin embargo, esto se da por motivos culturales, en nuestra cultura observar a otra persona es invadir su privacidad, por esa razón nos enseñan desde pequeños a no aceptar el hecho de que alguien sostenga su mirada por mucho tiempo, en nosotros.

Aquellos rostros inmutables - a los que te refieres - son expresiones neutrales, y se deben a la capacidad del individuo de controlar sus emociones en momentos de stress o simplemente, no les afecta lo que ven o escuchan.

Gracias por tu comentario.