lunes 11 de enero de 2010

El derecho a preguntar

Ser fuente de información o reflexión para alguien implica el inicio de un proceso de cambio mental o intrínseco en la persona a interrogar.

Puede ser de actitud – positiva o negativa – ante el estímulo generado por la(s) pregunta(s) o simplemente el cambio de contexto mental del interrogado y su visión hacia el interrogador (es).

Estas actitudes que son clasificadas como distress o eutress, en términos psicológicos, no son el único fenómeno que observo en dicho proceso de aprehensión cognitiva.

Algo que me llama mucho la atención al entrevistar a algunos profesionales de diversas ramas, es el rol y las poses que adoptan éstos al ingresar al campo abstracto de la reflexión y la expresión verbal de dichos pensamientos, que en muchas ocasiones se estructuran en el momento - obviamente de la conversación -.

Es sencillo narrar algunos hechos vividos, pero la cosa se complica cuando se intenta interpretar dicha experiencia, sobretodo ante los estímulos generados por la pregunta, y la presión de una cámara que graba cada palabra, y deja al descubierto la esencia de las acciones pasadas.

Lo curioso es que muchos interrogados adoptan una actitud negativa, furiosa o recelosa con sus respuestas a emitir. De pronto uno se pregunta ¿Cuál es la causa de dicha molestia?

Este enojo causado por la aprehensión de la interrogante en el interrogado, es simplemente una incapacidad propia de expresar una respuesta sinóptica sobre un tema que puede ser muy complejo, pero gracias a la observación y reflexión previa, se hace simple a la vez.

¿Hasta que punto las preguntas gozan del privilegio de la ignorancia o simplemente la diferencia de racionalidad?, ¿Es un error o un deber del interrogador plasmar su desconocimiento en ellas? o ¿Es la incapacidad para responder del interrogado la que ocasiona estos ruidos comunicativos?

Debido a este problema es que se clasifican en la actualidad los tipos de entrevista, obviamente dependiendo de las preguntas a realizar, pero el hecho que una persona le pregunte a otra sobre algún tema NO SIGNIFICA que ésta se subyugue o enajene eternamente, es más, en muchas ocasiones es adrede dicha enajenación.

Sin embargo, al darse este problema se refleja la intolerancia dentro de la sociedad y, sobretodo, en la sociedad intelectual peruana.

Por otro lado, ¿Qué significa realizar una pregunta con una respuesta implícita? – Como esas que les gustan tanto a los políticos o intelectuales – significa que no existe la pregunta, sólo es una especie de dialogismo, aunque exista un interrogador.

Pero ¿A quién le puede servir dicha información si debe previamente racionalizar como el interrogador? ¿Para que preguntar algo sobre lo que ya razono?

Si hay algo que se debe de defender, tanto como el derecho a la vida, es el derecho a preguntar y razonar libremente, sin molestias o discriminación de por medio, porque es un atentado contra la comunicación y el desarrollo mental de un país.

viernes 8 de enero de 2010

Nuestra realidad nacional apesta a pescado podrido

“Los títulos universitarios de algunas universidades solo sirven para envolver pescado”, frase proferida por el presidente de la República, en alusión al tema del vínculo político entre las autoridades de la universidad Alas Peruanas y algunos congresistas.

Ésta y otras frases, que conformaron el discurso del presidente ante algunos periodistas a las afueras de Palacio de Gobierno, solo sirvieron como comidilla para los “analistas” de la realidad educativa en el país.

Cómo un gran sector de estudiantes universitarios nos transformamos en los brutos envuelve pescado del país de un momento a otro, sin tener la oportunidad de replica o defensa ante dicha problemática “política” más no educativa.

¿Quién puede decir que la universidad hace al profesional y no el profesional a la universidad? Y si se defiende lo primero, cómo se explica la capacidad profesional de los empíricos o la existencia de las personas autodidactas.

¿La educación es una estafa?, lo es, pero no por este caso, sino porque la leyes educativas y la política lo son. ¿Existe baja calidad educativa? pues sí, pero en todas las universidades, ¿Por qué la universidad San Marcos no está en el ranking de las mejores universidades a nivel mundial? Si es tan buena.

Esos títulos que usted Dr. García, los asemeja a un periódico barato que solo sirve como papel corriente, y en el Perú hay bastantes, aunque yo diría “periodistas envuelve pescados”, solo reflejan la realidad educativa que usted contribuyó a destruir.

El pescado apesta tanto como nuestra realidad y es usted quien tiene responsabilidad en ello, porque es el presidente nada más y nada menos, y por segunda vez. Fue usted quien con su primer pésimo gobierno abrió las puertas a los “outsider” y el siguiente fue un dictador, seguido por un presidente con racionalidad extranjera y ahora nuevamente es usted.

Entonces, quién le da el derecho de subirse al coche de los “ganadores” y contribuir, con un calificativo más, a la destrucción de la imagen profesional de muchos universitarios que nos “quemamos la pestañas” y nos rompemos en el campo para abrirnos campo dentro de esta sociedad tan corrupta.

Y corrupta por políticos que también son miembros de su partido.

Las palabras del presidente solo reflejan la incapacidad de una sociedad elitista que solo sabe calificar sin reconocer el esfuerzo ajeno y sin discernir entre lo bueno y lo malo. Por eso algunos dicen que existe la sociedad del marketing. Son las palabras definitivamente de un político que solo se sube al carro de la dirigencia corrupta y mediática que dirige al país, sin importarle lo que está diciendo con tal de obtener su aprobación.

En fin…

Hay profesores muy buenos en todas las universidades, como también hay malos, inclusive encontramos los mismos profesores que enseñan en la universidad San Marcos – pública - en la Alas Peruanas – privada - o en otras entidades, entonces en qué quedamos.

Que irresponsabilidad mezclar el tema educativo con el tema político, definitivamente seguimos con la lógica que los abogados salvaran al mundo, que asco y eso si que apesta peor que el pescado podrido.

Bueno Dr. García, no todos tenemos la capacidad económica para estudiar en Francia ni en el extranjero, aparte para entender a nuestro país no es necesario viajar ni a Europa ni a otro país, porque la realidad NACIONAL se encuentra en la misma nación y para comprenderla hay que vivirla, no repetir lo que un extranjero dice de nosotros. ¿Usted escuchó hablar de la otredad?
Vaya a envolver su pescado.