La función de la clase intelectual de un país es poner los temas en agenda, dictar cuáles son las fórmulas para estructurar opiniones, dirigir el destino cognitivo de la sociedad, estructurar un listado sobre cuáles deben ser los libros que debemos leer y por supuesto, conceptualizar lo que somos, lo que vemos y lo que debemos pensar de ahí en adelante.
“Si deseas observarte debes, antes, leer el libro que un europeo escribió sobre ti, de lo contrario no te entenderás…”
Así de complicada está la situación o de manipulada está la verdad, parece que la realidad observable se ha vuelto imaginada y muy distinta y lejana a la ideal.
¿Se acabó el mundo corpóreo?, nuestros sentidos sólo deben limitarse y trabajar para unas cuantas mentes “brillantes”, ¿Acaso ya nacieron los buenos, los inteligentes, los superiores y los dueños de la verdad?
¿Por qué se deben pedir tantos permisos para expresar cosas que uno ve y no ha encontrado en ningún libro europeo o norteamericano? ¿Acaso nuestra capacidad intelectiva y productiva es dependiente de lo que los foráneos dicen? ¿Qué sentido tiene repetir lo que otros dicen si somos tan humanos como ellos y quién mejor que nosotros mismos para definirnos?
El consenso sobre esta problemática es la obtención del poder, ya sea económico o hegemónico cultural y religioso, pero es increíble ver la estructura de todo un pilar académico sobre una nación entera y plasmada en un libro (alusión al libro: ORIENTALISMO – Edward Said).
“Yo no quiero que veas lo que es sino lo que yo observo y opino acerca de ello”. No puedo esperar, es más, no puedo vivir esperando que Otros me digan qué es lo que debo decir, pero ¿Si ya es muy tarde? ¿Y si el mutismo o la ignorancia son caminos más seguros?
No sé si se puede escapar de esta vorágine de ideas ajenas y europeizadas bajo la racionalidad y la jerarquización de las cosas que son buenas y las que son malas.
¿Se acaban las oportunidades para ser diferentes? Hay gente enloqueciendo por no obtener una tajada, aunque sea pequeña, de la torta que brinda esperanzas para ser “feliz” y eso sin importar a cuántos debes matar para conseguirla.
Creo que debemos de tomar las lecturas como una opción más para ampliar nuestro criterio y reconocer que existen opiniones diversas, aunque a algunos les cueste aceptar que las sociedades son heterogéneas.
Las lecturas no son normas que uno debe seguir religiosamente, aunque se muestren tan, discriminadoramente, verosímiles.
“Parece que el ser humano dejó de buscar la verdad en la sociedades y se dedicó a crearlas y llenar la incertidumbre con una certidumbre manipulada”.

