miércoles 10 de junio de 2009

Uno vive para ser y no para ser de uno

Actualmente tenemos una sociedad que no tiene rumbo, que no le interesa desconocer la esencia de las cosas, que considera una estupidez flagrante detenerse a pensar el porqué de las cosas y que es una falta grave hartarse de la rutina automatizante.

“Ser de uno”, lo que somos, es porque no pensamos por nosotros mismos, porque siempre andamos representando a alguien, ya sea a la empresa en la cual laboramos, un jefe, un amigo, un profesor, un autor o a nuestros propios padres, siguiendo al pie de la letra sus consejos u opiniones.

Pero, ¿Cuál es nuestra misión en este mundo? ¿Qué demonios somos y por qué estamos acá?

Solo uno mismo puede tener dichas respuestas, pero ¿Tenemos la capacidad para obtenerlas? “No creo que sea un buen momento para romper con la estabilidad de mi vida”, es lo que solemos respondernos ante dichas cuestiones.

Fue una maravilla darnos cuenta que existían cosas fueras del YO, que somos menos de lo que somos y que solo así podemos ser más, para terminar con la búsqueda y alejarnos de la incertidumbre.

No pongo en duda el conocimiento y menos la capacidad de aquellas personas que encuentran la certidumbre más rápido que otras, por simplificar su camino llenándolo de creencias irracionales.
Eso demuestra que la verdad no necesariamente nos dirige hacia la felicidad, o por lo menos no tanto como la certidumbre.

Que tranquilidad saber qué pasa, sea bueno o malo, y conocer las consecuencias de nuestros actos. Pero, esa libertad cuesta, implica reconocer los límites de nuestra propia mente y cuándo comienzan los dominios de otra en nuestro interior.

En otras palabras cuando somos ser de uno, y cuando somos nuestro propio ser, no creo que nadie tenga ventaja sobre el otro para el caso de la verdad, aunque las reflexiones a partir de una creencia, aparentemente, son más profundas, pero realmente cuánto de real tienen dichas frases, que son más que un metalenguaje representante de cosas abstractas.

Y en el otro caso, ¿Acaso la ciencia no obliga a seguir los mismos fundamentos de los investigadores, monopolizando la verdad? Y esas palabras, que son proferidas luego de un análisis, ¿No tienen margen de error?

Si decimos lo que creemos, estamos influenciados por nuestras creencias y educación y si decimos lo supuestamente objetivo, acaso no estamos representando a los científicos. En qué caso somos nuestro propio ser…

lunes 8 de junio de 2009

El arte de entrevistar

La entrevista es una facultad extraordinaria que algunas personas pueden expresar de la mejor manera y eso les permite pasar buenos momentos, pero también les ayuda a aprehender de las demás experiencias, porque saben llegar al punto que desean mediante la interrogante.

Sin embargo, en mi país, la conversación, que es una entrevista, se ha devaluado de tal manera que las personas no solo carecen de la facultad de escuchar y comprender, también de no saber preguntar.

Si vemos a los medios de comunicación y sus conductores, podemos darnos cuenta de ello. Las entrevistas ya no son conversaciones interesantes, sino son seudo entrevistas descendentes, es decir como si fueran "entrevistas de trabajo", donde uno pregunta cosas sin sentido y superfluas y el otro debe contestar, hasta de manera monosilábica.

¿Qué pasó con el arte de entrevistar? ¿Es que ya no hay interés por saber más? O ¿Ya sabemos mucho?

Por ejemplo, ¿Qué hace un conductor de radio cuando tiene que realizar una entrevista a un músico, que no habla mucho salvo le busquen el interés para conversar?

Obviamente, debe buscar ese punto con su propia facultad de conversar, pero en el ejemplo que presento a continuación, que es tan solo una muestra de la infinidad que existen en la actualidad, la entrevistadora, que carece de recursos, comienza a realizar una entrevista laboral a Jorge González y al no tener tema, comienza a hablar de la empresa radiofónica, en otras palabras "A justificar su sueldo sobrevaluando a su representada".
Pero lo resaltante es que busca con desesperación la conexión con el invitado recordando temas del pasado o cosas que no tiene nada que ver con el presente, que es el supuesto motivo de la entrevista. En conclusión la entrevista no tuvo estructura ni razón de ser.

Es una lástima que ya no existan profesionales de la comunicación en los medios, si son ciertas aquellas teorías de la comunicación, entonces es muy importante para la sociedad tener profesionales mediáticos, de lo contrario qué ejemplos o modelos seguirán los demás.

"Entrevistar no es lamerle el culo al invitado, tampoco es tomarle un exámen sobre la empresa, menos aburrir con preguntas que se responden solas, y eso que es una entrevista ligera por la temática. Entrevistar es conversar, escuchar y sobretodo, saber para compartir cierto marco referencial con el invitado, por eso uno debe prepararse antes de entrevistar".

La ley del proceso comunicativo es: "LA COMUNICACIÓN SOLO SE PUEDE DAR CUANDO AMBAS PERSONAS CONOCEN DE LO QUE SE HABLA, SOLO ASÍ LA COMUNICACIÓN SE DESENVOLVERÁ EN EL MISMO CONTEXTO MENTAL".

Es una verguenza la realidad de los contenidos mediáticos en el Perú, ponen a cada tarado sin capacidad ni criterio, pero con mucha plata, porque en mi país aún se mantiene el mito de que la plata te da la capacidad.

El test sicológico de Proust es una muestra clara de lo difícil que es entrevistar, porque las preguntas pueden resultar obvias para los seudo sabios, pero llegar a entender cómo llegar a ellas no lo es.

video

jueves 4 de junio de 2009

"El problema del indio es el problema del joven"

“También he pensado que sería bueno aprender a leer, porque leyendo acaso llegaríamos a descubrir el secreto de su fuerza; pero algún veneno horrible han de tener las letras, porque cuantos las conocen de nuestra casta se tornan otros, reniegan hasta de su origen y llegan a servirse de su saber para explotarnos también…”

Pág.263 Álcides Arguedas – Libro Raza de Bronce.

Estas palabras tomadas del libro en mención son proferidas por el personaje Choquehuanka ante la impotencia del sentirse de una raza inferior y estar soportando abuso tras abuso sin poder hacer nada, salvo soportar y subsistir.

Y aquellos de raza indígena que aprenden a leer y escribir en lugar de retornar a sus pueblos para coadyuvar a que la justicia llegue, porque a los mestizos y blancos no les interesa, sucede todo lo contrario, el indígena letrado se vuelve internamente como un blanco y olvida sus raíces dejando su pasado “vergonzoso” de lado para pasar a mimetizarse con la clase “culta”. Inclusive atacando su propia raíz cultural.

Relaciono este episodio y las palabras con la realidad actual de muchos jóvenes que intentan no solo vivir con sus derechos básicos como son vivienda, alimentos, salud y desarrollo intelectual, también que es mantener un trabajo estable para desarrollarse profesionalmente.

En este caso la clase india está representada por los jóvenes y la clase dominante por los de siempre, la propia clase dominante – el empresariado o los dueños de la inversión -.

Pero ¿Quiénes representan a los indios que son letrados y se venden a la clase dominante? En el caso de los jóvenes, pues los mismos jóvenes que una vez que llegan a un trabajo se vuelven serviles a los intereses de los dominantes sin tomar en cuenta la realidad de los demás que estuvieron junto a ese mismo joven bregando por cambiar dicha realidad.

Cómo es posible, que en el pasado, defiendan una posición porque la padecen física y mentalmente, pero luego de superarla lejos de intentar cambiar algo desde su cómoda posición, se desentienden de la situación pasada, incluso atacan a los que quedaron padeciendo por la realidad.

¿Cómo se le llama a eso? ¿Traición a la causa? ¿Cobardía, oportunismo, individualismo, pragmatismo?

Sea lo que sea es una realidad, que no cambiará hasta que se comprenda la esencia del problema y lo mismo sucede con el problema del indio, no existe una identidad al respecto, por esa razón se le considera inferior.

Ser joven desempleado, es ser considerado inferior por los mismos jóvenes empleados, que tal vez, inclusive llegaron al puesto no de la manera más meritoria. Pero parece que un dinero remunerado compra las causas, o será que nunca existió esa causa.

Talvez el indio letrado, antes no letrado, nunca entendió qué es ser indio, y cuando logró insertarse en la sociedad élite, se identificó y por eso critica la posición del indio, y antiguos consortes.

Entonces creo que el problema es de captar las esencias y no por las caretas.