Una idea que me quedó de la última conversación sostenida en mi programa trata sobre la victimización del peruano haciendo referencia a su suerte, y obviamente es gracias a este sentir, que se autolicencia para ser como es, un mal ciudadano y una mala persona con pensamientos distorcionados. – No en todos los casos por supuesto -.Bueno lo mismo sucede con las personas en otros contextos emocionales, donde son mártires de la vida, pobres víctimas de los abusos imaginarios de los demás y privilegiados que se atreven a señalar con el dedo acusador a los supuestos abusivos que atentan contra su tranquilidad.
Y es este sentir FALSO lo que les permite, dentro de su contexto mental, llevar una doble vida donde predominan las cosas ocultas, la mentira, el engaño, la difamación, pero todo de manera "justificada", porque, para ellos mismos, siempre serán las víctimas.
La respuesta más común es: “Yo te mentí porque tú me obligaste” o “No te lo pude decir, porque no me diste confianza”.
Es fácil sentirse inocente cuando nos apegamos a la regla de las dos caras de la moneda, o las dos versiones de la historia. Parece que dicha herramienta para buscar justicia o la objetividad solo sirve para hacer a los culpables inocentes y a los inocentes culpables, al final solo tenemos una sociedad llena de mentirosos, farsantes, personas que llevan una doble vida, hipócritas, pero siempre inocentes.
Hasta ahora no sé si prima en nuestras relaciones sociales el respeto por el otro o el dominio sobre el otro. Yo creo que es lo segundo, y es increíble que siendo así las cosas no existan culpables o que dichas actitudes no se cambien, prosiguiendo con la arrogancia y la actitud ortodoxa.
La peor mentira es la que profiere un “inocente”, porque proviene desde su culpabilidad, pero es el engaño y la mentira, sumado a su arrogancia, las que le permiten no sentir el más mínimo remordimiento.
Así es la sociedad que tenemos, así de baja es la calidad emocional de las personas, así están las parejas, así está el amor, así están los valores… Así estamos de jodidos.
Hasta ahora no sé si prima en nuestras relaciones sociales el respeto por el otro o el dominio sobre el otro. Yo creo que es lo segundo, y es increíble que siendo así las cosas no existan culpables o que dichas actitudes no se cambien, prosiguiendo con la arrogancia y la actitud ortodoxa.
La peor mentira es la que profiere un “inocente”, porque proviene desde su culpabilidad, pero es el engaño y la mentira, sumado a su arrogancia, las que le permiten no sentir el más mínimo remordimiento.
Así es la sociedad que tenemos, así de baja es la calidad emocional de las personas, así están las parejas, así está el amor, así están los valores… Así estamos de jodidos.
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