sábado 11 de abril de 2009

La realidad de las Ideas

Separar la realidad corpórea de la realidad inteligible es el fin que los pensadores como Platón llamarían al mundo de las ideas.

Una idea, diría, es la representación de algo que ha sido abstraído de la realidad observable y transformado en conocimiento puro, para luego asignarle un fin adecuado, acorde al contexto que se desenvuelve dicha creación cognitiva.

Ahora, la idea no necesariamente es algo instrumental, también puede ser un concepto de algo complejo, una fotografía que enmarca una acción larga, la foto de portada que engloba lo que fue, para el fotógrafo, el partido de fútbol o el significante maestro de un discurso.

Y esta metáfora puede ayudarme para señalar la subjetividad de una idea. Es personal, compleja y abstracta. Si vivimos en una sociedad cultural que vive contra el tiempo, cómo imaginar que una idea, que es buena, puede no ser instrumental.

"Si tu idea no se puede accionar o satisfacer una necesidad, entonces es mala". Pero, ¿Por qué? ¿Por qué pienso que no me sirve lo que no puedo observar en la realidad corpórea?

Acaso la única manera de trasgredir la realidad que escapa de nuestros sentidos, no es mediante el pensamiento y su actividad psíquica.

¿Cuánto conocemos sobre el poder de la mente? Si tomamos a las ideas como un instrumento para la subsistencia y autosatisfacción, entonces estamos cayendo en el pensamiento “comercialista”.

“Vende lo que produce satisfacción”. De manera consciente buscamos expresar lo que pensamos que es útil a la sociedad y a nosotros. Nuestras ideas son netamente prácticas. Porque así lo decidimos y así nos dijeron que decidamos.

Hay mil maneras de buscar la aceptación del resto, y hay mil maneras de encontrar el dinero para satisfacer nuestras necesidades básicas, como lo dice Maslow y su absurda pirámide.

Pero, guardamos en el inconsciente lo que tiene más poder, que es el proceso mental que realizamos antes de transformar nuestra idea en algo práctico. Ese proceso, que es el abstraer algo a través de los sentidos y transformarlo en conocimiento puro, es lo que tiene más valor.

No digo que esté mal el crear cosas, digo que la ideas no tienen nada que ver con la creatividad, y eso es algo que se debe de comprender.

La idea y su proceso es muy difícil de transmitir, si es que se puede hacer. Porque es un proceso inmanente a nuestra psique. Y si se estudia, yendo contra las reglas de investigación, podremos darnos cuenta si es que “traduciendo” ese proceso se puede comprender mejor la diferencia abismal entre el idear, el crear y el accionar.