martes 10 de febrero de 2009

Un joven que trabaja, antes, debe ser un joven libre

Recuerdo que un profesor, quien es sicólogo, me dijo que los seres humanos viven de su producción intelectual desde los 30 años, porque es hasta esa edad que dejan de producir.

De ser cierta dicha afirmación, la etapa de la juventud es muy importante para una persona que desea tener una buena producción intelectual. Pero, ¿Qué sucede si una persona se pasa toda la adolescencia y la década de los 20 - 30 en un contexto laboral y no académico?

Teniendo en cuenta que el contexto académico se caracteriza por la reflexión, el análisis de los problemas y el debate sobre los temas más relevantes, acorde con la temática profesional.

Mientras que en el contexto laboral, priman los intereses, la rutina, la automatización de la persona, la envidia, problemas sociales, dinero, poder, jerarquías y lo irreflexivo.

Yo me pregunto, ¿Qué producción intelectual puede tener aquel joven que debe trabajar y dejar de estudiar para salir de algún problema económico? ¿Realmente tiene futuro o solo pospone la solución del problema algunos años?

Es muy cierto lo que dice Rebeca Podestá, sicóloga, que depende mucho de la persona que ingresa a este contexto. Porque puede tomarlo de una manera positiva y alentarla a mejorar su vida por los contactos que gana, la experiencia y hasta confianza al realizar o tomar una responsabilidad más compleja.

O de una manera negativa, y hundirla hasta lo más profundo de la depresión por ver sus sueños e intereses más difíciles de conseguir.

Me quedo con el pensamiento de que una persona madura porque aprende a tomar decisiones en la vida y sabe asumir su responsabilidad ante los posibles errores. Y es esta madurez la "herramienta" principal que ayuda al joven a tener una perspectiva correcta sobre los hechos que le suceden.

Sin embargo, por parte de los padres, no encuentro positivo que carguen problemas muy difíciles de resolver a los jóvenes. Y me refiero sobretodo a los problemas económicos. Puesto que aquella impotencia puede llevarlos a "tocar fondo" y sentirse tan pequeño ante un problema inmenso.

Como todos los problemas, sobretodo los internos, están concatenados. Me parece que la prevención se debe dar al ejercer la elección de cuántos hijos tener o cuántos hijos se pueden mantener para no caer en este problema.

Una cosa es que el joven trabaje, aprenda por sí mismo a sobrellevar la responsabilidad o el stress del trabajo, pero luego, como lo dice la sicología conductista, recibir el premio, el sueldo, y hacer lo que él quiera. Y no como en muchos casos, utilizar el dinero para costearse los gastos básicos que deben ser cubiertos por los padres.

Los padres nunca dejan de ser padres, por eso implica que tienen una gran responsabilidad infinita. Nadie esta preparado para ser padre, pero todos podemos y estamos preparados para evitar serlo.

Creo que influye mucho en la perspectiva del joven, positiva o negativa, la manera cómo se gasta el premio, es decir, el sueldo. Todos tenemos derecho a fallar o estar no preparados, el joven no puede sentir la presión de que si lo despiden se queda durmiendo en la calle o se queda sin comer. Para eso están los padres, el joven muy pronto será padre y lo mejor es que ese patrón no se repita.

Aunque algunos sicólogos dicen que el patrón negativo siempre se repite, inclusive lo dice Claudio Naranjo en su concepto de amor negativo.
(Este tema no se refiere a la trata de personas ni a los niños que son explotados, eso lo trataremos después y de manera exclusiva)