miércoles 14 de enero de 2009

Una pregunta vale más que mil respuestas

La comunicación que se produce en el interior de una persona se puede identificar, en un porcentaje minúsculo, pero importante, cuando utilizamos la voz como mediador entre dos personas.

Esta reflexión tiene su origen al analizar solo el proceso de contestar una pregunta que es difícil de responder. La pregunta que salió de la mente de la persona 1, y fue engranada de una previa reflexión, tuvo que ser “empaquetada” para ser enviada por la voz hacia el exterior del cuerpo y tomada por los oídos de la persona 2, quien recibió el contenido del mensaje por el oído y lo transfirió a su mente.

Y es en su mente que se procesa la información y se repite una y otra vez la pregunta, buscando información coherente dentro de su marco referencial hasta profundizar con los posibles contenidos que podrían acercarlo a la repuesta.

Y aquí viene la incomunicación, cuando la persona 2 encuentra la respuesta se contesta así mismo, pero aparentemente, y ante los ojos de todos, está respondiendo la pregunta a la persona 1, porque está utilizando la voz para expresar lo que está expresando internamente.

Cada vez que una persona recibe una pregunta que nunca le han hecho o es difícil de contestar, ocasionando un caso de eutres, representando para ella un reto, ésta comienza un proceso de reflexión rápido, intrínseco, pero no significa que todo está en orden.

La respuesta se produce una vez que la persona ordena sus ideas y engrana las oraciones, basándose en el lenguaje. Lo veo muy similar a engranar una oración, tenemos muchas palabras pero debemos ordenarlas para poder expresar exactamente lo que deseamos y ser entendidos.

Un dicho podría ser: “La mente es tan amplia, las ideas tan complejas que si no las ordenamos o no identificamos de donde salieron les perderemos el rastro”.

La voz, que es el porqué de la columna, es importante solo para brindar un poco de ese conocimiento encontrado en nuestro interior a los demás. Y hablo en el caso exclusivo de la voz, no de los demás procesos comunicativos – lenguaje no verbal - .

Yo pensaría que es más probable que las personas logren comunicarse por intermedio de la pregunta que por la respuesta.

La pregunta es una curiosidad que ha nacido de una reflexión, mientras que la respuesta nace a causa de esa interrogante y es contestada, sino de manera automática e irreflexiva, de manera profunda y autocomplaciente. Pero, no encuentro rastros de que exista el interés de contestar exclusivamente al “interrogador”.

Esto es un argumento más sobre la importancia de la interrogante en el proceso comunicativo y lo que ocasiona en la búsqueda del conocimiento.

No es malo preguntar, no es malo empezar una conversación con una pregunta y tampoco es negativo profundizar un tema con una pregunta.

Pero hay que poner atención en no perderse en la respuesta, puesto que se puede romper el contacto, si es que lo hay previamente, entre las personas.

Ahora todos podemos, aparentemente, estar conectados, porque existe la percepción y la interpretación, pero eso no es comunicación.