Siempre me he preguntado si es verdad que la capacidad interpretativa de los textos ha ido disminuyendo con el pasar de los años o es que los textos en la actualidad, al estar al alcance de todos, no pueden ser tan manipulados tan fácilmente como lo eran en el pasado.Nosotros en la actualidad padecemos por este problema debido a que las raíces del pensamiento moderno liberal, donde predomina el individualismo y la confianza excesiva en la mano “milagrosa e invisible” del mercado, viene de una mala interpretación del autor Adam Smith, que en su publicación titulada las riquezas de las naciones, el autor señala que “el interés individual no es lo mismo que el egoísmo o la ambición antisocial” – Libro: EL MITO DEL DESARROLLO Pág.98-.
Es decir, el individualismo que sostiene el capitalismo moderno, no es el mismo que señala el autor original, contrariando lo que piensan muchos, que uno debe lograr sus metas personales destruyendo o “pisando” al otro. No deberíamos vivir en una “jungla de cemento” como denominan muchos autores a las ciudades, aparentemente, civilizadas y desarrolladas o en vías de desarrollo, donde la situación es aún más crítica.
Nuestra sociedad se guía bajo las reglas darwinianas, en alusión al libro el mito del desarrollo publicado por Oswaldo Rivero, donde por cuestión del mercado y sus políticas dictadas de manera unidireccional y absolutamente arbitrarias, la extinción de algunos cuasi Estados Naciones del sistema global es tan rápida que la comparación con la teoría del origen de las especies de Darwin queda ridículamente corta, puesto que las especies se demoraban en extinguirse millones de años.
Luego de señalar esta diferencia importante hay que añadir que Smith, quien era un moralista, consideraba que el interés personal funcionaba como un motor para lograr una economía exitosa, y ahí está la clave, porque lo dice siempre dentro de un contexto “moral social” que el mismo autor denominaba “conducta razonable”.
Este metalenguaje es clave para comprender lo que el autor deseaba expresar, cosa muy distinta a lo que se vivimos bajo este sistema draconiano y maximalista. Me sorprende lo que escucho por parte de los “voceros” de este capitalismo neoliberal, periodistas, académicos, seudointelectuales, intelectuales, investigadores sesgados, felipillos, “sabios”, oráculos modernos, videntes pagados, analistas de la nada y por el todo, donde el individualismo del cual se habla no son más que los intereses personales de unos cuantos que producen y ganan gracias al arduo trabajo de la anónima y masificada mano de obra barata de los otros.
Actualmente no sorprende que esta situación no genere ni el más mínimo remordimiento por la aniquilación de sociedades enteras, y si este caso sicopático y enfermizo no es suficiente, algunos se desgañitan inútilmente por la destrucción del ecosistema o la salud natural del mundo.
“¡Qué estúpidos!” deben pensar muchos “líderes de opinión” nombrados por las encuestas mediáticas realizadas a unos cuantos por las universidades más comprometidas con este sistema y por supuesto contribuyente con la clase dirigente y encargada de formar neo liberales de pensamiento a ultranza.
Dentro de poco no tendremos mundo, en un sentido literal, hoy no tenemos oportunidades para cambiar esto, qué podemos hacer desde nuestra pequeñez y mediocridad, si ya decidimos ser lo que somos y la brecha ya se hizo tan inmensa que es complicada de cerrar.
Y lo más sorprendente de todo es que los reclamos más fuertes vienen de los países desarrollados... qué vergüenza.





